Objetivo claro, criterio de entrega definido: así se prepara un encargo que el agente puede ejecutar
El resultado de un encargo depende más de cómo lo planteas que de la herramienta. Esta guía te ayuda a formular el objetivo, delimitar el alcance y decidir cuándo el resultado es suficientemente bueno para usarlo.
- Antes de escribir el primer mensaje, vale la pena detenerse un momento. Un encargo bien preparado no es el más largo ni el más detallado: es el que deja claro qué quieres obtener, con qué información cuenta el agente y qué harás con el resultado. Sin ese mínimo, el trabajo puede completarse técnicamente y aun así no servir para lo que necesitas.
- El objetivo es la pieza central. No es lo mismo decir 'necesito un resumen' que decir 'necesito un resumen de dos párrafos de este informe de proveedor, orientado a decidir si renovamos el contrato'. El segundo formato incluye el formato esperado, el material de partida y el criterio de uso. Cuanto más concreto sea el objetivo, menos correcciones necesitarás después.
- El criterio de entrega responde a una pregunta sencilla: ¿cómo vas a saber que el resultado sirve? Si no te la haces antes, acabarás revisando sin un referente claro. Puede ser algo tan directo como 'el texto debe poder enviarse al cliente sin edición adicional' o 'los datos tienen que estar organizados por fecha y categoría'. No tiene que ser sofisticado, pero sí explícito.
- Ejemplo hipotético: imagina que gestionas una empresa de servicios y recibes cada semana varios correos de seguimiento de distintos proyectos. Preparas un encargo así: 'A partir de estos cuatro correos adjuntos, genera un resumen por proyecto con el estado actual, la próxima acción pendiente y quién la tiene asignada. Formato de tabla, una fila por proyecto.' El criterio de entrega sería: 'La tabla puede pegarse directamente en el informe semanal sin reescribirse.' Con ese planteamiento, al revisar el resultado sabes exactamente qué comprobar.
- La información de partida es tan importante como el objetivo. NEXO Brain mantiene contexto de trabajo, pero el agente parte de lo que tú aportas en cada encargo. Si el material necesario está en documentos, archivos o en aplicaciones accesibles desde el escritorio, ponlo a disposición antes de encargarlo. Un encargo bien planteado con información incompleta produce resultados incompletos.
- Cuando el trabajo termina, la revisión no es un trámite: es la parte que define si el encargo fue útil. Comprueba el resultado contra el criterio que definiste al principio. Si el resultado cumple ese criterio, el encargo funcionó. Si no, el siguiente paso es identificar qué faltó: ¿el objetivo era ambiguo? ¿faltaba información? ¿el criterio de entrega no capturaba lo que realmente necesitabas? Esa lectura te ayuda a mejorar el siguiente encargo, no a culpar a la herramienta.
- Con el tiempo, preparar un encargo bien deja de costar esfuerzo. Los formatos que funcionan se vuelven naturales, y el criterio de entrega lo defines casi sin pensarlo. Lo importante al principio es resistir la tentación de lanzar el primer encargo sin ese trabajo previo de un par de minutos. La claridad al plantear es lo que convierte el trabajo del agente en algo directamente utilizable, no en un borrador más que revisar desde cero.